Esa fue la sensación que me quedó como hincha tan pronto se acabo el partido el sábado en Armenia frente al Quindío. Después de 15 minutos iniciales donde Millonarios se veía perdido en la cancha y donde se evidenciaron problemas de coordinación y entendimiento en la pareja de centrales, el equipo subió las líneas y empezó a controlar el partido, en este aspecto fue fundamental el trabajo de la pareja de volantes de recuperación (Bedoya – Robayo), quienes empezaron a quitar el balón, pero más importante aún lo hicieron circular.
Al igual que el partido pasado se vio un Millonarios con buen toque de balón, explosivo y rápido para hacer la transición entre defensa y ataque, el mejor ejemplo, el contragolpe que armaron entre Cuero, quien la toca de primera luego de un rechazo y Araujo quien con un ocho largo avanzó de frente al arco, si la finta y la jugada terminan con el gol, hablaríamos del gol de la fecha, pero como no, hay que decir que Araujo es un buen jugador, pero le está pesando el no haber convertido gol en Millonarios y en esa jugado se vio muy egoísta e individualista. Acá quiero dar mi apreciación personal, para mí un metro antes de hacer la finta Araujo pudo patear al arco o hacerle el pase a “Tutunendo” Valencia, algunos periodistas decían que estaba en fuera de lugar, viendo el video me parece que en ese instante ya hay un defensa que habilita a Valencia. Vale resaltar la atajada del arquero Pinzón del Quindío.
Luego el gol de tiro libre de Bustos, como lo escribimos previamente hay que dejar a los que saben y eso parece estar claro dentro de los jugadores del equipo. La jugada como tal, también se presta para la discusión ¿debió ser considerado como autogol? yo creo que sí, sin embargo, lo realmente importante fue que se empezó ganando de visitante. El final del primer tiempo mostró un Millonarios, que contrario a lo que generalmente hacen los equipos visitantes cuando empiezan a ganar, siguió atacando al Quindío.
El inicio del segundo tiempo fue una réplica del primero, el equipo desorientado, los centrales confundidos y el balón extraviado, daba la sensación de que se necesita un tercer volante de recuperación, el partido pedía la entrada de Blanco por Araujo. Sin embargo, promediando el segundo tiempo Millonarios volvió a salir a pelear el partido adelantando las líneas. Un Quindío en busca del empate y un Millos mejor posicionado permitieron la generación de nuevos contragolpes, finalizados infortunadamente sin el gol por “Tutunendo” Valencia y Araujo nuevamente.
Cuando ya el partido parecía controlado y Millonarios se traía los tres puntos, vino la jugada del penal faltando tan solo 7 minutos para el final del partido, una jugada tonta, estoy de acuerdo con el Técnico García hay que abonarle a Araujo que estuviera colaborando en defensa, pero un jugador profesional no se puede poner a hacer figuritas en el área, en ese caso debió reventarla. En el cobro Cuadrado nada pudo hacer bien pateado con fuerza y ubicación por parte de Rodas.
En conclusión hay errores que con trabajo podrán mejorarse como los cometidos por los centrales, hay que cambiar la mentalidad de los jugadores, no siempre la figura es el que hace el gol, o es que el Pibe hacia muchos goles, el que los pone también puede ser figura; por último cuando se tienen oportunidades hay que liquidar los partidos.
De la misma forma es importante destacar las actuaciones de Cuadrado, tapó 3 claras, de los juveniles Vásquez y Cuero buen partido de ambos, y en general como equipo Millos sigue mostrando cosas muy interesantes que nos hacen ilusionar a los hinchas, el control del balón, el orden táctico y el ataque explosivo con llegada de muchos jugadores. Si nos quedamos con el sin sabor del empate pero como hinchas debemos estar tranquilos porque este es un Millonarios muy diferente al del semestre pasado, este promete. El próximo domingo contra el Tolima todos a acompañar al equipo en el estadio.
Dato: Bedoya terminó el partido sin amarilla.